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Bases para la transformación digital de tu empresa

No se trata sólo de diseñar una estrategia sino de transformar los procesos en todas las áreas de negocio para obtener realmente las ventajas que la era digital trae consigo. Para adaptar una compañía a la era digital no basta con una adaptación paso a paso, sino que es preciso transformarla desde sus cimientos.

La era digital se ha instalado progresivamente en los negocios y ha creado diferencias entre los que han sabido verlo a tiempo y los que no. Para las nuevas empresas, ha sido más sencillo acer acordes a lo que dictan los tiempos actuales. Pero los negocios tradicionales, los que parecían más arraigados, son los que tienen que hacer un mayor esfuerzo para sobrevivir a esta revolución en la que no vale cerrar los ojos y esperar, porque no se trata de una moda: la transformación digital es una necesidad ineludible.

Las empresas deben adaptarse a la era digital. De su capacidad para evolucionar depende que mantengan su cuota de mercado y la hagan crecer fidelizando y captando clientes, y descubriendo nuevas líneas de negocio gracias a las tecnologías de la información.

Cuando afronten su transformación, se encontrarán con todo un mundo nuevo, en el que:

  1. Los clientes son digitales: La tecnología digital ha transformado la experiencia de los usuarios con los productos y lo que valoran antes de hacer una compra. Internet es un medio muy democrático en el que los comentarios de los consumidores en foros y redes sociales pueden tener más influencia que anuncios y promociones largamente preparados.
  2. Los canales son digitales: El principal medio por el que las empresas llegan a sus clientes es internet. Es en la red donde los usuarios exploran, descubren y compran productos y servicios, y la competencia está a un solo clic de distancia, ya sea una multinacional o una pequeña empresa local. Internet ya no es un canal alternativo para mejorar las ventas; es un canal relevante y pronto será el principal.
  3. La competencia ya es digital: No hay que dar ventaja en la lucha a la competencia, ellos también están en la carrera de la evolución. Primero, cuando se trata de mantener a unos clientes que ya se captaron y fidelizaron en el pasado. Y segundo, es la hora de encontrar a nuevos consumidores que llegan a través de los canales digitales.
  4. Sus empleados ya son digitales: Los trabajadores también son consumidores, y muchos de ellos ya están experimentando las ventajas de la era digital. Se comunican y compran online, y aprovechar esas capacidades puede ayudar en el proceso de digitalización.
  5. Las perspectivas son digitales: Las herramientas online disponibles en la actualidad permiten extraer de forma anónima datos relevantes de la venta y uso de los productos de los clientes. Esos datos pueden ayudar a detectar nuevas necesidades y mejorar desde los procesos internos de una empresa hasta el diseño de los productos o servicios que comercializa.
  6. Los productos ya son digitales: La tecnología permite aportar un valor añadido a los productos para mantener el contacto con los consumidores y mejorar su experiencia, desde aplicaciones móviles con las que pueden interactuar a canales de comunicación como las redes sociales, donde pueden compartir su experiencia y convertirse en valiosos prescriptores.
  7. Las operaciones ya son digitales: Aunque una empresa se resista a diseñar su propia estrategia digital, ya está inmersa en esta nueva era en la que los drones y la telemedicina no son ciencia ficción, y las administraciones públicas han instaurado sistemas de comunicación electrónicos para la comunicación con los contribuyentes, que pueden gestionar su contabilidad y presentar sus impuestos mediante programas online.

La transformación digital debe afrontarse mediante una estrategia global que alcance a todas las áreas de la empresa. No se trata de ir digitalizando áreas sin tener en cuenta las necesidades de todo el conjunto y las posibilidades de interactuar entre ellas, sino que se debe entender como un conjunto de eficiencia.

Aprovechar las sinergias aporta agilidad a los procesos, lo que en último término repercute en el servicio que se da al cliente. Por eso, una estrategia digital eficiente es aquella que empieza desde los cimientos.

La transformación digital, en definitiva, debe considerar al mismo tiempo:

  • Los procesos internos de la empresa: Por ejemplo, la forma en que se gestionan los stocks y el acceso que tienen a esa información los diferentes departamentos.
  • Cómo se proveen los servicios: Por ejemplo, la capacidad y tiempo de respuesta a los pedidos de los clientes.
  • La captación y fidelización de clientes: Las empresas deberán adaptarse y aprovechar las nuevas vías para encontrar potenciales clientes.
  • El servicio posventa: Hay que estar al alcance de los clientes, tanto en redes sociales como por otros medios para que se sientan respaldados ante cualquier necesidad.

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