No es momento de relajarse: la simplificación regulatoria debe entenderse como una oportunidad para fortalecer el reporting ESG voluntario y poner en valor la madurez en sostenibilidad.
La regulación europea en materia de sostenibilidad está atravesando una fase de ajuste y simplificación que introduce cambios relevantes para las organizaciones obligadas —y potencialmente obligadas— a reportar información ESG. Las recientes iniciativas impulsadas por la Comisión Europea, agrupadas principalmente en el denominado Paquete Ómnibus, junto con el Reglamento “Quick Fix” y el desarrollo de los ESRS simplificados, configuran un nuevo contexto que afecta tanto a los plazos como al alcance y nivel de detalle del reporting de sostenibilidad.
Lejos de suponer un retroceso, este escenario abre una ventana de oportunidad para que las organizaciones más maduras en ESG refuercen su posicionamiento estratégico y consoliden la sostenibilidad como palanca de valor a largo plazo.
¿Qué está cambiando en el marco normativo europeo?
Paquete Ómnibus: ajustes en plazos y alcance
El Paquete Ómnibus I, presentado por la Comisión Europea, tiene como objetivo reducir la carga administrativa para las empresas y mejorar la competitividad europea, sin renunciar a los compromisos del Pacto Verde. En materia de reporting de sostenibilidad, introduce modificaciones relevantes que afectan:
- A los plazos de aplicación de la CSRD, mediante la directiva conocida como “stop-the-clock” (Directiva 794/2025) que retrasa dos años la obligación de reporte para determinadas categorías de empresas.
- Ola 2 (empresas grandes no cotizadas): Reporte conforme a CSRD para el ejercicio 2027
- Ola 3 (pymes cotizadas): Reporte conforme a CSRD para el ejercicio 2028
- Al número de organizaciones afectadas, a través de una propuesta de directiva pendiente de aprobación, que implica la revisión de los umbrales de personas empleadas, facturación y activo a los siguientes:
- 1.000 personas trabajadoras
- 50M€ de volumen de negocio
- 25 M€ de activo
Estas modificaciones anticipan un escenario regulatorio más gradual y flexible.
Reglamento “Quick Fix”: alivio temporal para las empresas de la Ola 1
El Reglamento 1416/2025, conocido como Quick Fix, ya aprobado en Julio 2025, introduce una medida concreta de alivio para las empresas de la Ola 1 (aquellas que comenzaron a reportar bajo CSRD en 2025 sobre el ejercicio 2024).
Este reglamento permite:
- Aplazar la divulgación de determinados datapoints complejos de los ESRS.
- Mantener, durante un periodo transitorio, un nivel de reporte similar al ya realizado, evitando un aumento abrupto de la carga informativa.
El objetivo es facilitar la primera implantación del nuevo marco sin comprometer la calidad del reporting ni la comparabilidad a medio plazo.
Implicaciones clave para las organizaciones
Ante este nuevo contexto, el mensaje es claro: no es momento de relajarse. Al contrario, las organizaciones deberían interpretar esta etapa como una oportunidad de carácter estratégico.
La reducción de exigencias normativas obligatorias puede y debe aprovecharse para:
- Reimpulsar el reporting ESG de carácter voluntario, recuperando prácticas ya consolidadas antes de la CSRD.
- Consolidar sistemas internos de gestión de la sostenibilidad, más allá del mero cumplimiento normativo.
- Mejorar la calidad, coherencia y utilidad de la información reportada para inversores, clientes y otros grupos de interés.
Las organizaciones con un mayor grado de madurez en ESG están en una posición privilegiada para diferenciarse, capitalizando esa madurez como fuente de:
- Ventaja competitiva.
- Mayor resiliencia ante cambios regulatorios futuros.
- Generación de confianza sostenible en el largo plazo.
Mirando más allá del cumplimiento
El nuevo escenario regulatorio refuerza una idea clave: la sostenibilidad no debe entenderse únicamente como una obligación legal, sino como un elemento estratégico del modelo de negocio.
Las empresas que sigan avanzando de forma proactiva en su reporting y desempeño ESG, incluso en un contexto de simplificación normativa, estarán mejor preparadas para afrontar las expectativas del mercado, de los reguladores y de la sociedad en su conjunto.
