Tras el periodo vacacional, muchas organizaciones retoman la actividad con una agenda repleta de retos: impulsar proyectos transformacionales, redefinir prioridades estratégicas y preparar los presupuestos del próximo ejercicio. En este contexto, surge una pregunta habitual en los comités de dirección: ¿cómo garantizar que las iniciativas de transformación generen resultados tangibles sin perder de vista los compromisos de sostenibilidad?
El Modelo EFQM 2025 ofrece una respuesta sólida a esta necesidad. La nueva evolución del marco de gestión de excelencia incorpora de forma más explícita conceptos como la creación de valor sostenible, la resiliencia organizativa, la transformación continua y la gestión equilibrada de los grupos de interés, consolidándose como una herramienta especialmente relevante para las organizaciones que buscan integrar estrategia, operaciones y criterios ESG.
1. De la excelencia tradicional a la excelencia sostenible
Durante décadas, muchas empresas han asociado la excelencia empresarial con la mejora de la calidad, la eficiencia de los procesos o la satisfacción del cliente. Sin embargo, el contexto actual exige una visión mucho más amplia.
La actualización del modelo EFQM reconoce que las organizaciones deben ser capaces de generar resultados económicos sólidos al mismo tiempo que gestionan su impacto ambiental, social y de gobernanza. La sostenibilidad deja de ser un ámbito independiente para convertirse en un elemento integrado en la gestión empresarial y en la toma de decisiones estratégicas.
Este enfoque resulta especialmente relevante en un entorno donde las exigencias regulatorias, las expectativas de inversores y clientes, y los riesgos asociados a la cadena de suministro obligan a las empresas a demostrar una gestión cada vez más transparente y responsable.

2. Las principales novedades del Modelo EFQM 2025
La revisión de 2025 mantiene la estructura basada en tres grandes bloques —Dirección, Ejecución y Resultados—, pero introduce una mayor orientación hacia la transformación y el rendimiento sostenible.
Entre los aspectos más relevantes destacan:
- Mayor foco en la creación de valor sostenible para todos los grupos de interés.
- Refuerzo de la capacidad organizativa para gestionar la transformación y la incertidumbre.
- Integración de la innovación, la digitalización y el uso de datos como aceleradores de la excelencia.
- Mayor atención a la resiliencia, la gestión del riesgo y la adaptabilidad.
- Conexión explícita con los objetivos ambientales, sociales y económicos de la organización.
3. EFQM y ESG: dos lenguajes que deben converger
Una de las aportaciones más interesantes del Modelo EFQM 2025 es su capacidad para actuar como puente entre la gestión empresarial y las estrategias ESG.
Muchas organizaciones han desarrollado en los últimos años planes de sostenibilidad, análisis de materialidad o procesos de reporte alineados con estándares como CSRD o ESRS. Sin embargo, en numerosos casos estas iniciativas continúan funcionando de forma separada del modelo operativo de la compañía.
El enfoque EFQM permite integrar estos elementos dentro de un marco único de gestión. Aspectos como la relación con los grupos de interés, la gobernanza, la gestión de riesgos, la medición del desempeño o la generación de valor sostenible pasan a formar parte de un sistema coherente y alineado con la estrategia corporativa.
Esta visión encaja directamente con el planteamiento que muchas organizaciones están impulsando actualmente: convertir la sostenibilidad en una herramienta de competitividad y no únicamente en una obligación de cumplimiento.

4. Una herramienta útil para los proyectos de transformación
Septiembre suele marcar el inicio de nuevos planes estratégicos, programas de mejora operativa, pistoletazo de salida para la definición de nuevos presupuestos anuales y proyectos de transformación organizativa. En cualquier caso, es un momento de reflexión y planificación, con la mirada puesta en lo que queremos conseguir. Precisamente ahí es donde el modelo aporta uno de sus mayores valores.
EFQM permite evaluar el grado de madurez de la organización, identificar brechas de gestión y priorizar iniciativas con impacto real sobre el negocio. No se trata únicamente de obtener una fotografía del estado actual, sino de construir una hoja de ruta que conecte visión, ejecución y resultados.
Desde proyectos de reingeniería de procesos hasta programas de digitalización, pasando por iniciativas de excelencia operacional, sistemas integrados de gestión o planes directores ESG, el modelo facilita una visión transversal que ayuda a evitar actuaciones aisladas y mejora la alineación entre áreas, dotando a los proyectos a emprender de la dosis necesaria de coherencia estratégica y operativa, que permita garantizar una correcta priorización y seguimiento de acciones finalistas, midiendo el impacto real de las mismas.
5. El momento adecuado para preparar el próximo ejercicio
La planificación presupuestaria del año siguiente es una oportunidad para revisar no solo qué inversiones realizar, sino también cómo asegurar que esas inversiones generan valor sostenible.
Las organizaciones más avanzadas están incorporando criterios de excelencia y sostenibilidad en sus procesos de planificación, estableciendo indicadores que combinan resultados financieros, operativos y ESG.
En este escenario, el Modelo EFQM 2025 aporta un marco estructurado para responder a cuestiones clave:
- ¿Nuestra estrategia está alineada con las expectativas de los grupos de interés?
- ¿Disponemos de capacidades suficientes para ejecutar la transformación prevista?
- ¿Estamos midiendo los resultados adecuados?
- ¿Nuestra gestión de riesgos contempla los desafíos ambientales, sociales y de gobernanza?
- ¿Estamos generando valor sostenible a largo plazo?
Responder a estas preguntas antes de cerrar los presupuestos puede marcar la diferencia entre un plan meramente financiero y una verdadera hoja de ruta de transformación.
Más allá del reconocimiento: una herramienta de gestión
Aunque tradicionalmente el modelo se ha asociado a evaluaciones externas y reconocimientos en excelencia, su principal valor reside en su capacidad para convertirse en una herramienta práctica de gestión.
Las organizaciones que obtienen mejores resultados no son necesariamente las que buscan una certificación o un distintivo, sino aquellas que utilizan el modelo para tomar decisiones más informadas, desplegar estrategias con mayor eficacia y construir una cultura orientada a la mejora continua.
En un contexto donde la sostenibilidad, la innovación y la capacidad de adaptación son factores críticos de competitividad, el Modelo EFQM 2025 se consolida como un marco de referencia que permite alinear excelencia operativa y estrategia ESG bajo una misma visión: generar valor sostenible para el negocio y para todos sus grupos de interés.



