El modelo de intervención comunitaria de la Diputación se extiende ya a 32 ayuntamientos, reforzando su compromiso con las personas en situación de vulnerabilidad.
Una red comunitaria que atiende a miles de personas
La IV Jornada de Ecosistemas Locales de Cuidados, celebrada en Donostia, sirvió esta semana para constatar el avance de un modelo que ya se ha convertido en uno de los pilares de la política social de Gipuzkoa. Impulsada por la Diputación Foral, la red de cuidados comunitarios alcanza actualmente 31 ecosistemas locales, distribuidos en 32 ayuntamientos, y da respuesta a 7.920 personas en situación de vulnerabilidad.
El encuentro reunió a cerca de 140 representantes institucionales, responsables municipales, profesionales y entidades sociales, y permitió hacer balance de un proyecto que comenzó en 2018 como experiencia piloto en Pasaia y que, desde entonces, ha escalado de forma progresiva en todo el territorio.

Un modelo basado en la comunidad, presentado desde el territorio
Durante la jornada, la diputada general, Eider Mendoza, subrayó que la innovación también puede —y debe— desarrollarse desde lo público. “Gipuzkoa está avanzando hacia una transformación de los cuidados basada en la personalización, la prevención y la conexión con la comunidad”, señaló, destacando la colaboración entre administraciones, agentes sociales y ciudadanía como base del modelo.
En la misma línea, la diputada de Cuidados y Políticas Sociales, Maite Peña, explicó que los ecosistemas locales buscan mejorar la atención a la dependencia y la inclusión social partiendo de los recursos y agentes ya existentes en cada municipio. La Diputación acompaña el proceso mediante líneas de apoyo económico y técnico, pero son los ayuntamientos quienes adaptan el modelo a su realidad específica.
Cifras que reflejan una red en expansión

Los datos presentados en la jornada evidencian el salto de escala del proyecto. La red moviliza actualmente a más de 560 agentes, entre profesionales, personas cuidadoras, familiares y agentes comunitarios, y ha contado con una inversión acumulada de 3,7 millones de euros por parte de la Diputación Foral.
Lejos de funcionar como programas cerrados, los ecosistemas locales actúan como espacios de coordinación, integrando servicios sociales, sanitarios y comunitarios con un enfoque preventivo. El objetivo común es anticiparse a situaciones de dependencia, combatir la soledad no deseada y facilitar que las personas puedan permanecer el mayor tiempo posible en su entorno habitual.
Tres municipios, tres formas de aplicar un mismo enfoque
Uno de los momentos centrales del encuentro fue la presentación de experiencias municipales concretas, a cargo de los alcaldes de Zarautz, Aretxabaleta y Hondarribia, que ejemplifican la flexibilidad del modelo.
En Zarautz, el ecosistema local se centra en las personas sin hogar, con un enfoque de acompañamiento integral desarrollado junto al Ayuntamiento, la Diputación y la entidad Emaús. Más de 200 personas han sido atendidas en situaciones muy diversas, con resultados que el propio consistorio calificó de “sorprendentes”.
Aretxabaleta, por su parte, ha puesto el foco en las personas mayores de 70 años, trabajando la prevención y la salud desde mesas comunitarias que analizan cada caso de forma individual. El objetivo, según se explicó, es extender progresivamente el modelo a otras franjas de edad.
En Hondarribia, el ecosistema se articula a nivel de barrios para reforzar los lazos comunitarios y prevenir la soledad no deseada. Talleres, cafés-tertulia o paseos organizados por el propio vecindario forman parte de un programa que busca recuperar la red social como elemento clave del cuidado.

Un modelo basado en la comunidad, presentado desde el territorio
De cara al futuro, la Diputación trabaja en cuatro ámbitos estratégicos para consolidar el modelo: la integración de centros residenciales y de día en los ecosistemas, el desarrollo de una Plataforma Federada de Datos que mejore la coordinación entre agentes, la aprobación del decreto de Ecosistemas Locales de Cuidados y la sostenibilidad a largo plazo del sistema.
Además, se está realizando un autodiagnóstico con los 32 ayuntamientos implicados para mapear agentes, identificar necesidades y estimar costes, con el objetivo de facilitar que las buenas prácticas puedan replicarse entre municipios.
Más allá de las cifras, la IV Jornada dejó claro que Gipuzkoa no solo está ampliando una red de cuidados, sino avanzando hacia un cambio estructural en la forma de entender la atención y el acompañamiento, desde lo local y con la comunidad como protagonista.
